El 65% de las empresas mexicanas cierra operaciones antes de cumplir cinco años, siendo el mal control de inventarios una de las principales causas de mortandad empresarial. En Cuernavaca, las PyMEs enfrentan esta realidad: muchas no implementan sistemas de control porque desconocen cómo operarlos, optando por conteos anuales manuales donde el error humano genera resultados críticos y costosos.
Las implicaciones fiscales del descuido en inventarios son severas: la Suprema Corte confirmó que el SAT puede revisar directamente los inventarios físicos de las empresas para detectar omisiones de ingresos acumulables. Si una empresa reporta más inventario del real, reduce artificialmente su costo de ventas y paga impuestos inflados; si reporta menos, el SAT detecta ventas de mercancía inexistente y puede iniciar auditorías por simulación.
Para profesionalizar el control de inventarios, las empresas morelenses deben implementar un control de inventario perpetuo donde registren movimientos en tiempo real, realizar conteos cíclicos diarios calendrizados y mantener trazabilidad completa mediante reportes automatizados al cierre de cada ejercicio. El SAT exige además levantar inventario físico al 31 de diciembre y conservar registros detallados de adquisiciones de materias primas, productos en proceso y terminados como parte de las obligaciones fiscales básicas.